La Fábrica

La fábrica de Tan Tano empezó como todo sueño empieza: desde abajo. Una idea se convirtió en un proyecto. Ese proyecto se convirtió en una meta y, con mucho esfuerzo, fue tomando forma hasta volverse realidad. Empezamos como una empresa familiar conmigo, Germán, a la cabeza. Una mesa de trabajo, una cortadora de fideos y un palo de amasar fueron suficientes para abrir las puertas y compartir con Rosario nuestra pasión por las pastas.

Abril del 2015 fue el mes en el que todo se volvió realidad. Abrimos nuestro local, con familiares atendiendo y yo amasando. Poco a poco pudimos hacernos reconocidos, pero no por grandes publicidades sino por lo que importa: el sabor.

A cada pasta la pensamos, la probamos (a veces fallamos) y no paramos hasta hacerla perfecta. Usamos productos de primera calidad porque de eso se trata nuestro negocio: de otorgar el mejor servicio. Innovamos en sabores, pero siempre tratando de dar la calidez de lo hogareño. La comida es una de las cosas que más une a las familias y es uno de los recuerdos que tenemos en la mente cuando pensamos en cumpleaños, fiestas y almuerzos de domingo.

Estamos muy agradecidos de poder estar ahí, donde hay que estar. En la mesa con ustedes. Siempre.


Germán Wagener